La envidia, y por extensión los celos, es una de las causas más comunes de la infelicidad. Por lo general, somos envidiosos al ver como los demás logran metas que nosotros no hemos conseguido alcanzar, lo que provoca en nosotros una frustración. Si tu amigo tiene éxito, celebra su victoria como propia. Si tu enemigo tiene éxito, recuerda que los celos son contraproducentes e inútiles y se limitan a extender el poder del enemigo sobre ti. Chaves recomienda, en cualquier caso, buscar relaciones positivas y evitar aquellas amistades conflictivas que provocan frustración y malestar. En definitiva: “Hay que rodearse de personas que te hagan sentir bien”.
2. La manía persecutoria
Es la sensación de estar siendo perseguido por fuerzas incontrolables. En ocasiones esto se convierte en una enfermedad, llegando a causar esquizofrenia, pero en la mayoría de los casos se trata de la sensación puntual, o transitoria, de que “todo el mundo está en contra tuyo”. Es un clásico en los niños, generalizado en el eterno “la profe me tiene manía”, pero muchos adultos lo padecen a diario en menor o mayor grado. La solución de esta causa de infelicidad pasa por reconocer que la persecución es irrelevante, ya que sólo uno mismo controla el resultado de su vida.
Todas las personas encuentran obstáculos en su camino; el éxito y el fracaso dependen de la capacidad de cada uno para superar los obstáculos, no de las fuerzas incontrolables que, supuestamente, nos ponen la zancadilla. Los seres humanos tenemos una creencia básica sobre el mundo, queremos que sea justo, también con nosotros. Cuando nos encontramos con experiencias negativas tendemos a pensar que “el mundo está contra nosotros”, algo que no deja de ser un pensamiento paranoico.
3. La negación de responsabilidades
La capacidad de asumir responsabilidades, según explica Chaves ,se conoce en términos psicológicos como “el control”, y es una necesidad básica del ser humano cuya ausencia provoca infelicidad. No podemos controlar todo lo malo que nos sucede, pero sí controlar cómo reaccionamos a esas cosas malas. Escurrir el bulto y “hacer como que nada ha pasado” es una decisión, además de cobarde, poco acertada. Negar la responsabilidad sobre algo que hemos hecho incorrectamente solo acrecienta nuestra infelicidad, así como el hecho de no reconocer que algo malo nos ha pasado. Hay que enfrentarse a los problemas.
4. El perfeccionismo
Aunque todos queremos hacer las cosas lo mejor posible, hay momentos en los que nos colocamos metas demasiado altas. Por muy buenos que seamos, no todo puede ser perfecto. Si nuestras expectativas son demasiado elevadas siempre fracasaremos y seremos infelices. La perfección es, en la mayoría de los casos, inalcanzable y nunca resulta necesaria.
5. El razonamiento excesivo
El razonamiento excesivo es una de las causas más comunes de la infelicidad. “Comerse el tarro” o “rallarse” son las expresiones coloquiales más utilizadas para expresar un problema habitual: la tendencia a sobredimensionar determinados problemas. El hombre tiene una asombrosa capacidad para razonar pero a veces esta habilidad se vuelve en nuestra contra. Si llegamos a la conclusión de que un problema no puede ser solucionado a base de lógica y razón, lo mejor es dejarlo pasar.
Hay que encontrar un equilibrio entre lo emocional y lo racional. Las personas impulsivas tienden a no pensar antes las cosas, pero las personas demasiado racionales necesitan actuar más y pensar menos.
6. El negativismo
El negativismo es la principal causa de una de las enfermedades más extendidas en la sociedad moderna: la depresión. No hay vuelta de hoja: todo lo que nos rodea puede tener una lectura en negativo. Si no buscamos una lectura optimista de las cosas la infelicidad nos acompañará en nuestro día a día.
Chaves nos da un consejo: “Por cada cosa negativa que nos ocurre podemos encontrar tres positivas, así podremos escorar la balanza hacia el lado de la felicidad”.
7. La percepción negativa de las acciones ajenas
En la sociedad actual tendemos a concebir las acciones de las personas con las que tratamos como una amenaza a priori. Si alguien llama a la puerta de nuestra casa lo primero que pensamos es que va a intentar vendernos algo que no queremos. Esto se puede trasladar a todas las facetas de nuestra vida y es algo muy común en algunos lugares de trabajo, dónde se crean climas propicios para pensar que todos nuestros compañeros quieren ponernos la zancadilla. Hay una gran diferencia entre la ingenuidad y la desconfianza continua y no hace falta situarse en los extremos. Siempre que sea posible, hay que dar a la gente el beneficio de la duda.
8. La baja autoestima
Es esta una de las causas más estudiadas de la infelicidad. Si no sabemos valorarnos a nosotros mismos como lo que realmente somos, sin prejuicios, siempre habrá algo de que culparnos y, por lo tanto, nunca seremos felices. Elevar la autoestima pasa por reconocer nuestros logros y cualidades positivas.
9. La baja autoeficacia
La autoeficacia es un término psicológico de reciente creación, articulado por el doctor Albert Bandura en 1977. Consiste en la confianza y convicción de que es posible alcanzar los resultados esperados para cada meta propuesta. Para superar la baja autoeficacia es necesario dominar las habilidades necesarias para alcanzar cada objetivo propuesto. En definitiva: todas las metas, mientras sean realistas, son alcanzables mediante la práctica y la constatación de que es posible lograr los objetivos propuestos.
10. La ausencia de sentido vital
La búsqueda del sentido de la vida ha sido la principal preocupación de religiones y filosofías. La caída de las grandes ideologías y el declive de las religiones ha provocado una ausencia de sentido vital. Chaves recomienda plantearse cuestiones como “¿si hoy fuera el último día de mi vida, haría lo que he hecho hoy?” o “¿cómo me gustaría que me recordaran?”. Hay que darle un sentido mayor a las cosas que realizamos a diario.
fuente: http://planocreativo.wordpress.com/

















































CARLOS LOZANO NOS RESPONDE:
Carlos Lozano de la T
Creo que es necesario implementar los siguientes pasos, a reserva por supuesto de profundizar en cada uno de ellos y mejorarlos:
1. Exigir desde los estados que se realicen reformas a la Ley de Seguridad Nacional con el fin de que, además de regular las actividades del organismo de inteligencia del gobierno, norme también las actividades de todas las entidades públicas civiles y militares. En consecuencia esto impactaría positivamente en las entidades.
2. Es urgente promover una amplia participación social para impulsar la nueva cultura de la seguridad pública, y esto implica mayor conciencia de la obligación de observar la ley, el reforzamiento de los programas de prevención y el reforzamiento de la denuncia ciudadana para erradicar la impunidad. No podemos hacer a un lado el hecho de que los gobiernos necesitan a sus ciudadanos para cuidarnos.
3. Atender la revisión de todo el proceso de procuración de justicia, la exigencia del control y fiscalización de los cuerpos de seguridad pública y una vigilancia social permanente sobre los avances para la implantación del Acuerdo de seguridad pública que, como te he dicho, es urgente.
4. Es necesario perfeccionar y fortalecer las políticas sociales para prevenir la comisión de hechos delictivos, en un trabajo coordinado entre el Instituto de Educación de Aguascalientes, el ISEA, Desarrollo Social y Seguridad Pública, entre otras.
5. Se deben reformar ya los códigos de procedimientos penales y actualizar los acuerdos internos emitidos por el procurador, para que la averiguación previa permita el derecho de audiencia o de otros derechos individuales para evitar que el inculpado no pueda aportar pruebas durante el proceso de investigación.
6. Exigir a la federación que reforme todo el sistema de readaptación y reinserción social.
7. Es urgente también impulsar que las instituciones educativas oficiales y privadas incorporen contenidos programáticos de seguridad en los diferentes niveles educativos.
8. Quiero implementar que en cada municipio se instalen los comités de participación ciudadana en materia de prevención, seguridad y denuncia.
9. Hay que intensificar las campañas para la prevención del delito y conductas antisociales.
10. Impulsar un sistema que garantice a todos los aguascalentenses su derecho a la seguridad pública y el acceso a una justicia pronta y expedita y el destierro definitivo de la impunidad.
11. Por supuesto, y en muchas ocasiones Lorena Martínez y yo lo hemos hablado, la urgencia de integrar las policías en una sola, con el fin de contar con un mando único, crear un sistema de seguridad y reacción más eficaz y concentrar los recursos para la capacitación y la adquisición de los pertrechos y la tecnología para combatir el crimen.